jueves, 18 de febrero de 2016

DECÁLOGO PARA PROFESORES DE ALUMNOS CON TDAH

Fuente: Comunidad TDAH

Lo primero es conocer en qué consiste al trastorno y cómo afecta al comportamiento del escolar
Redacción. Madrid
Conocer qué es el TDAH y entender al alumno; asignarle un compañero ayudante; segmentar las tareas; utilizar el cuaderno único; elegir la pauta y útil de escritura más adecuado; suprimir enunciados; utilizar la pizarra de los deberes; adaptar los exámenes; preguntar al alumno qué otras cosas sabe sobre el tema; y la Ley del 3 a 1. Estos son los ‘diez mandamientos’ que el pedagogo Jesús Jarque aconseja que pongan en práctica los maestros de Primaria que educan a alumnos con TDAH. Un decálogo de consejos que también es útil para el buen funcionamiento de toda la clase.
Así, lo primero de todo es conocer el trastorno y comprender cómo afecta al comportamiento del escolar. Después, es recomendable asignar un ayudante al alumno con TDAH, un compañero que tenga una habilidad especial para recordarle que anote los deberes o hacerle una señal para centrarle cuando no esté atendiendo. Como los niños con este trastorno pueden no ser capaces de afrontar ocho ejercicios seguidos, Jarque recomienda a los profesores plantear los ejercicios de dos en dos para que puedan asumir la carga de trabajo.
El cuaderno único, poniendo siempre la fecha y la asignatura en la página, es una buena forma de ayudar al alumno con TDAH a organizarse porque, aunque desde hace unos años se ha generalizado el uso de un cuaderno por asignatura, esto puede ser complicado de manejar para el escolar. Basándose en su experiencia, Jarque señala que las hojas cuadriculadas les confunden y que, en general, las más adecuadas son las de una línea. El lapicero se puede borrar, pero enlentece la escritura, así que el útil de escritura más adecuado puede ser el bolígrafo de gel, poniendo entre paréntesis los errores.


El pedagogo aconseja a los maestros no hacer copiar a los alumnos los enunciados de los ejercicios, ya que supone un esfuerzo extra improductivo. Lo que sí pueden hacer es enseñarles a indicar correctamente las actividades: número de página del libro y número de ejercicio. La pizarra de los deberes es un método que ayuda a todos los profesores a coordinarse. Cada uno de ellos manda una serie de ejercicios para que los alumnos hagan en casa y, al final del día, la cantidad de los ejercicios puede ser inasumible. Si apuntan las tareas que han encargado en un sitio visible para todos, los siguientes pueden ir controlando la cantidad de trabajo acumulado.
Los exámenes escritos suelen ser un punto débil para los alumnos con TDAH, por lo que adaptar la forma de evaluarles da muy buenos resultados. Para ello, Jarque propone aumentar el tamaño de la letra y el espacio para responder; plantear los enunciados de forma clara y remarcar las palabras clave; entregar al alumno las hojas secuenciadas; utilizar formatos de respuesta breve (tipo test); y hacer parte de la evaluación de forma oral.
La mayoría de los niños con TDAH sabe más de lo que finalmente plasma en el examen escrito. Poe eso, el profesor puede incluir siempre una pregunta que permita al alumno contar todo lo que ha aprendido sobre el tema o qué otras cosas relacionadas sabe. Por último, la ley del 3 a 1 consiste en utilizar refuerzos positivos en una proporción de tres veces por cada una que haya que recriminarle su conducta. “Los refuerzos positivos suelen aumentar la probabilidad de que una conducta se repita”, recuerda Jarque.