jueves, 8 de enero de 2026

¿COMO SABER CUANDO LA SALUD PÚBLICA FUNCIONA BIEN?

 

¿Cómo saber cuándo la salud pública funciona bien?

MEDICI ANDRE
International Senior Consultant in Health Economics and Health Development Strategy - Author @ Monitor de Saude Blog | PhD in Economic History

Por Federico Tobar

En tiempos en que la eficacia de los sistemas de salud se mide por múltiples indicadores, pocas métricas resultan tan reveladoras como la cobertura de vacunación infantil. Este artículo de Federico Tobar invita a repensar cómo evaluar el desempeño de la salud pública a partir de un indicador sencillo, pero profundamente significativo: la cobertura de la vacuna triple bacteriana (DTP3). A través de un análisis comparativo e histórico, el autor demuestra que este parámetro no solo refleja la capacidad operativa y la equidad de los sistemas sanitarios, sino también su impacto macroeconómico y su preparación frente a brotes epidémicos. Con especial atención al caso argentino, Tobar propone una lectura crítica sobre los avances, retrocesos y desafíos que enfrenta la salud pública en la región.

Federico Tobar es Asesor de financiamiento para el desarrollo en el fondo de Poblacion de las Naciones Unidas. Ejercio como asesor en financiamiento y sistemas de salud en la misma agencia y tambien como consultor internacional trabajando en 24 paises. Es Doctor en Ciencias Politicas, Master en Economia y licenciado en Sociologia. Fue Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de Argentina entre 2001 y 2003, donde implemento el programa Remediar.

Introducción

La cobertura de vacuna triple bacteriana o DTP3 (tercera dosis de difteria, tétanos y tos ferina) es un termómetro que mide, con bastante exactitud, la respuesta social organizada a los problemas de salud de una población. En otras palabras, es un indicador muy eficaz de cómo responden los sistemas y las políticas de salud.

El dato revela mucho más que los niveles de inmunización. En primer lugar, da cuenta de la eficacia del modelo de atención vigente. Porque la cobertura de DTP requiere tres contactos con el sistema de salud, lo que refleja la capacidad del sistema para no solo iniciar, sino también completar esquemas de vacunación.

Pocas cosas son menos eficaces para mejorar la tasa de vacunación que la medicina del radar. Esteban Lifschitz denomina así al modelo de atención en el que los pacientes solo tienen un seguimiento esporádico, limitado a visitas episódicas a los servicios médicos (1). Los mejores modelos de atención son aquellos que captan al paciente de forma precoz y le dan seguimiento más allá de la consulta. (2)

En lo que respecta a la vacunación en los modelos de atención más proactivos se entrecruzan y potencian la responsabilidad del Estado por la salud poblacional y la necesidad de salir a buscar a quienes deben vacunarse antes de que enfermen. Pero el indicador de DPT3 es más relevante que otros, porque cuando un niño es contabilizado a través de este, es muy probable que haya recibido también otras vacunas básicas (BCG, Polio, HepB, etc.), de modo que funciona como indicador sintético del funcionamiento del sistema.

En segundo lugar, la cobertura de DPT3 es fácilmente comparable a nivel internacional y sensible a variaciones coyunturales. Por ese motivo, tanto la OMS como UNICEF lo consideran el indicador central de sus estimaciones de niveles nacionales de cobertura vacunal desde los años 1990. (3) El que todos los países y regiones reporten de forma homogénea y anual facilita mucho la comparación en tiempo y espacio. Por ejemplo, al hacer una comparación transversal, se observa que en 2024 Costa Rica y Cuba obtuvieron la misma respuesta que

Portugal, Japón y Corea, mientras que Uruguay alcanzó la misma respuesta que Estados Unidos. Brasil puede compararse en su desempeño con Holanda, mientras que Colombia puede compararse con Alemania. Paraguay y Perú se asemejan a Bosnia. La respuesta alcanzada ese mismo año por Argentina y Honduras es superior a la de Namibia y Etiopía y apenas inferior a la de Camerún. A su vez, Bolivia registró la misma respuesta que Afganistán.(4) Por otro lado, si la lectura es longitudinal, obtenemos hallazgos como la verificación de que Argentina en 2004 y 2005 alcanzó un 98% de cobertura, situándose muy por encima de toda la región.

En tercer lugar, la cobertura de DPT3 reviste una alta relevancia epidemiológica. En particular, la tos ferina (pertussis) continúa siendo una enfermedad centinela de la calidad de la vacunación infantil. Como lograr la inmunidad poblacional requiere refuerzos, los descensos en DTP3 suelen anticipar rebrotes o brotes epidémicos. En otras palabras, la cobertura de DTP3 provee una medida de cuan preparado esta el sistema de salud para responder a brotes epidémicos.

En cuarto lugar, la cobertura de DPT3 puede considerarse un proxy de la contribución de la salud a la macroeconomía. Debido a las altas externalidades que generan las vacunas esenciales, desde la economía de la salud se ha demostrado que cada punto de incremento en la cobertura de DPT3 se asocia con un aumento de entre 0,005 y 0,008 puntos porcentuales en la tasa anual de crecimiento del PIB. (5)

Cabe alertar que para obtener una perspectiva sanitaria completa, partiendo de mirar desde la vacunación, haría falta considerar la evolución de un “paquete básico” de indicadores que, además de la cobertura de DTP3 incluya MCV1 (en Argentina conocida como Triple Viral -Sarampión, Rubéola, Parotiditis), la tasa de personas que no completan el esquema (dropout rate) y el % de chicos que no reciben ni siquiera la primera dosis de DTP. Este último es un indicador muy relevante (tal vez el mejor) de inequidad en salud.

¿Qué sucedió en Argentina?

A la luz de este marco de referencia, detengámonos en el análisis de la situación argentina. El país registraba altos niveles de cobertura, por encima del promedio de la región, hasta el 2019. Como se aprecia en el gráfico, en 2020, afectada por la pandemia, la cobertura cayó 9 puntos porcentuales, quedando por debajo del promedio regional. Desde entonces, Argentina registró una cobertura inferior al promedio de la región. Pero la situación registrada en 2023 fue catastrófica; el 66% de cobertura alcanzado ese año no tiene precedentes y dejó al país en ituación comparable a la de Haití y Madagascar. (Fuente: MSAL (6) y OMS (4))

Contenido del artículo

La recuperación registrada en 2024 constituye un logro importante. Argentina incrementó sucobertura en 12,6 puntos porcentuales. De mantenerse, el país podría, en pocos años, recuperar la posición destacada que registró hace dos décadas.

Por otro lado, aplicando al caso argentino el modelo desarrollado por Masia y colaboradores (2018), este logro en la respuesta de salud se traduce en una contribución a la economía del orden de los 524 millones de dólares anuales. Lo cual, por sí solo, justifica el incremento en valores reales de las asignaciones a la función salud dentro del presupuesto nacional.

¿Qué explica esas variaciones tan abruptas en la desempeño del sistema de salud? Es difícil reducir el análisis de la variación de la cobertura de DPT3 a pocas causas. Se puede argumentar que no es una variable dependiente de la macroeconomía (cabe destacar que la contribución del trabajo de Masia y colaboradores no es respecto a cómo la economía contribuye a la salud sino de como la salud contribuye a la economía).

Una posible interpretación es que en los últimos años se haya registrado una crisis del paradigma de los programas verticales como modalidad prevalente de política de salud. Entre 2001 y 2023 proliferaron flujos de recursos desde el centro hacia la periferia, guiados por lógicas que cada vez respondieron menos a las necesidades epidemiológicas y más a afinidades político-partidarias. Es posible que la gobernanza del sistema haya quedado afectada por un modelo de descentralización proselitista y que, al cortarse abruptamente los flujos financieros, el sistema se haya enfocado en priorizar respuestas básicas. Pero esta última es una hipótesis que enuncio para su debate. Aún no es evidencia corroborada.

Referencias

(1) Lifschitz, Esteban (2014). “La medicina del radar”. Disponible en: https://fsg.org.ar/publicaciones/La%20medicina%20del%20radar.pdf

(2) Tobar, F., & Anigstein, C. (2013). Redes de Salud: Análisis de caso y conceptualización del funcionamiento en red del Hospital El Cruce. 1ª edición. Florencio Varela: Universidad Nacional Arturo Jauretche. https://www.scribd.com/document/378936409/Tobar-Federico-Anigstein-Carlos-2012-Redes-en-Salud-Teoria-y-Practica

(3) World Health Organization & United Nations Children’s Fund. (2025). WHO/UNICEF Estimates of National Immunization Coverage (WUENIC), 2024 Revision (Data up to 2024, released 15 July 2025). Geneva: WHO & UNICEF. Available at: https://www.who.int/teams/immunization-vaccines-and-biologicals/immunization-analysis-and-insights/global-monitoring-immunization-coverage& https://data.unicef.org/topic/child-health/immunization/

(4) https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/diphtheria-tetanus-toxoid-and-pertussis-%28dtp3%29-immunization-coverage-among-1-year-olds-%28-%29

(5) Masia, J., Mugo, S., & Hauck, K. (2018). “Vaccination and GDP Growth Rates: Exploring the Links in Conditional Convergence Framework”. World Development, 103, 88–99. https://doi.org/10.1016/j.worlddev.2017.10.012

(6) MSAL (2025). Boletín Epidemiológico Nacional N°769 del Ministerio de Salud, agosto 2025.

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