miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿CUÁNDO PARAR EN LOS CICLOS DE REPRODUCCIÓN IN VITRO?

Fuente: www.elmundo.es

Un estudio británico señala que no se debe recomendar parar al tercer o cuarto intento fallido porque la tasa de éxito acumulado aumenta con los ciclos
Aunque la crisis económica haya frenado el número ascendente de parejas que recurren a las técnicas de fecundación asistida, son millones las que cada año en todo el mundo tratar de quedarse embarazadas por esta vía. Sin embargo, cuando el éxito no se da en el primer intento, empiezan las dudas sobre cuál es el problema y hasta dónde se está dispuesto a llegar en un proceso complejo, lleno de emotividad y costoso en términos monetarios. ¿Cuántos intentos hay que hacer? ¿A más número, más posibilidades? ¿Hay más eficacia en el segundo o tercer ciclo que en el primero?


Un estudio que este miércoles publica la revista JAMA concluye que cuantos más ciclos de fecundación in vitro se hagan más eficacia a la hora de conseguir un embarazo y asegura que no hay por qué parar después de tres o cuatro intentos fallidos porque, según sus resultados, el 65% de las mujeres logró un nacido vivo tras seis ciclos. Sin embargo, ¿esto debe traducirse como que a más intentos mayor eficiencia de estas técnicas? Los expertos españoles aseguran que no es así.
Los investigadores del estudio que recoge JAMA, procedentes de las universidades de Bristol y Glasgow (Reino Unido), han llegado a esta conclusión tras analizar los datos de 156.947 mujeres que habían recibido 257.398 ciclos de estimulación ovárica para fecundación in vitro entre 2003 y 2010 en este país. La edad media del inicio del tratamiento fue de 35 años. En estos casos, la tasa de nacidos vivos para el primer ciclo fue del 29,5% y la tasa se mantuvo por encima del 20% hasta el cuarto ciclo. Teniendo en cuenta la tasa de embarazo y nacimiento acumulada, en el sexto ciclo el 65% de las mujeres había logrado dar a luz un hijo. Estas cifras son inferiores cuando la edad de la mujer está entre los 40 y 42 años, alcanzando el embarazo el 31,5% de ellas al sexto ciclo, siendo esa probabilidad inferior al 4% para las que superan los 42 años.
Sin embargo, los expertos españoles no están de acuerdo con los datos ofrecidos por sus colegas británicos. En nuestro país cada año son muchas las parejas que recurren a estas técnicas pero, según aseguran estos especialistas, en España no se suele emplear un número tan alto de intentos sin cambiar de técnica. Según los últimos datos del registro de la Sociedad Española de Fertilidad de 2013, un registro que hasta 2015 fue voluntario para las clínicas de reproducción asistida, en ese año se realizaron 26.234 transferencias de embriones para lo que se llevaron a cabo 34.069 ciclos de estimulación ovárica que dieron lugar a 5.510 partos y 1.676 abortos, con ovocitos propios. Son datos de 164 centros españoles.
"Es evidente que a más ciclos de reproducción asistida más probabilidad acumulada hay de que se produzca un embarazo y nacimiento pero en el estudio británico los autores reconocen que la principal causa de fracaso es el factor masculino porque no se suele estudiar en este país. Algo que no pasa en el nuestro donde en los centros de referencia la tasa de éxito después de tres ciclos suele estar en el 80%. Y si no se logra un embarazo habría que cambiar la técnica", explica Marisa López-Tejón, jefa de reproducción asistida del Instituto Marquès de Barcelona.
Esta especialista asegura que están acostumbrados a recibir a parejas inglesas y que la principal causa de infertilidad es que en su país no se suele estudiar el factor masculino. "Además, una vez que fallan las técnicas, como allí la donación de óvulos o de semen no es anónima, no suele haber muchos donantes, por lo que no tienen mucha alternativa más que repetir una y otra vez el ciclo con óvulos o semen propios", señala.
Antonio Gosálvez, jefe del Servicio de Reproducción Asistida del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, explica que para llevar a cabo un cuarto intento en reproducción asistida hay que tener en cuenta el éxito de la técnica, el impacto emocional y el efecto económico. "Aunque de forma acumulativa la tasa de nacidos vaya aumentando, lo cierto es que el porcentaje conforme pasan los ciclos es cada vez menor. No es que la tasa de éxito vaya aumentando sino que crece el éxito acumulado".
Gosálvez sostiene que es inadecuado establecer un supuesto número idóneo de ciclos para todas las parejas. "No es algo automatizado. Hay que tener en cuenta cada caso, su deseo reproductivo, etc. No es un protocolo estándar. Cada persona es única y debe enfocar su fracaso reproductivo atendiendo a sus emociones y a cómo puede afrontar el hecho de no tener hijos. Para continuar con los ciclos después de varios intentos fallidos, hay que hacer balance sobre la utilidad y el sufrimiento que confiere el procedimiento".
Por su parte Antonio Requena, director médico del IVI, insiste en la misma idea: "Sabemos que cuantos más tratamientos, las posibilidades por cada intento son menores pero eso no significa cero. Todo se debe basar en una toma de decisiones compartida, los médicos debemos ser muy claros con los pacientes. Pero es cierto que hay una parte emocional importante a la hora de valorar la información y muchas veces se que más positivo el 15% de probabilidad de tener un embarazo que el 85% restante".
Al explicarles la probabilidad de embarazo, Requena, pone a estas parejas el ejemplo de una moneda que se lanza. "Cada vez que lanzas una moneda tienes un 50% de posibilidades de que salga cara, pero si lo intentas tres veces tienes más posibilidades. Nosotros no denegamos el tratamiento a nadie pero tenemos que informar al paciente de las probabilidades que tiene". No obstante, recuerda este especialista -y en eso coincide con López-Tejón, las cifras de éxito que aporta el estudio británico son muy bajas: "en nuestros centros, después de tres ciclos tenemos un éxito acumulado del 86%".
De esta manera, recuerda que los factores que más influyen en el éxito de estas técnicas es la edad de la mujer y la calidad seminal. Si finalmente se optan por óvulos o semen donados, los factores que más influyen para lograr un embarazo son si hay problemas en el útero, alteraciones inmunológicas en la mujer o trombofilias.