viernes, 5 de julio de 2013

LA OBESIDAD EN LA "CULTURA"

fUENTE: miradaprofesional.com
Parafraseo con este título al que el Dr. Freud supo interpretar cuando analizó que la cultura provocaba en el hombre -y la mujer- el malestar de controlarle sus impulsos. Sin embargo, aludo además, lo que le cuesta a muchos especialistas comprender respecto a que la obesidad y otras enfermedades ligadas a la alimentación (mas allá de los conflictos que las provoquen a menos que estos sean exclusivamente orgánicos que, por lo que sabemos, ocurre en un reducido numero de casos) no pueden tratarse privando al paciente-padeciente con dietas restringidas que, solo lo harán –en el mejor de los casos- obtener algún éxito inmediato. Pasada la restricción recuperarán su exceso de peso y, lo que es mucho peor, sus prácticas y sentimientos de angustia.



En contacto como estoy con Nutricionistas, no deja de sorprenderme el fuerte peso –valga la ironía- que dichos profesionales adjudican a la biología en la constitución de dicha enfermedad. No obstante, a la hora de analizar los cambios en el modo de vida de la gente desde el paleolítico a esta parte, periodo en el que nuestra ventaja adaptativa –merced a la alternancia de abundancia y escasez de alimentos- a los que nuestros ancestros se veían sometidos y surgió, por mutación el gen ahorrador, no reconocen que han sido mayores las transformaciones en la cultura.


Como menciona el gran Claude Fischler: “Somos sujetos modernos encerrados en cuerpos paleolíticos” porque, en millones de años, cambió enormemente nuestra cultura pero no así nuestra biología.
Ni que hablar en los últimos doscientos años, aproximadamente,


desde el advenimiento de la Revolución Industrial. Más aun desde que esta se ha volcado a los alimentos y más aún en las últimas décadas con la consabida globalización. Como se sabe, la industria bélica ya había sido impulsora de innovaciones y, no podía ser de otra manera con la industria alimentaria a la que le aportó, inventos tales como los enlatados, tan necesarios para que los soldados llevaran al frente de batalla.


Sin embargo, lo que desde mi punto de vista más ha impactado desde la cultura en los últimos tiempos –en lo que hace al consumo- es el desarrollo de la publicidad que, gracias (y desgracias) a los medios masivos –también más desarrollados que nunca se convierten en un tándem indestructible.


Entonces, para volver a nuestro tema, seguir culpando a los individuos de no poder o querer controlar sus voluntades y no tener en cuenta los estímulos y presiones del contexto que los rodea es fácil y hasta tranquilizador porque, meterse con los lobbies, los intereses y las regulaciones es más complicado . Si existiera un medicamento para controlar la ansiedad o el impulso sin contraindicaciones debería atacar directamente algún centro nervioso – y, descuento, muchos laboratorios lo estarán investigando-.No obstante, ha quedado demostrado que ese no es el problema. Tampoco es solo biológico el modo en el que se activan nuestras hormonas ante otro ser humano que nos excita, aunque la sociedad insista en hacernos creer lo contrario.

Machistas abstenerse, sois, más que nadie, producto de una sociedad!


Lic. Gabriela Polischer
Antropóloga