jueves, 22 de noviembre de 2012

AVANZA EN ARGENTINA NOVEDOSA CIRUGIA PARA TRATAR SECUELAS DE ATAQUES CEREBROVASCULARES

Fuente: miradaprofesional.com
BUENOS AIRES, noviembre 22: Usada en porcinos, permite mejorar las secuelas físicas que deja un ACV. La técnica extrae el coágulo que provoca el ataque. Desarrollada por el INTA y el instituto Eneri, servirá para que cirujanos puedan operar de manera más eficaz. No se sabe cuando empezará a usarse en humanos.
Los casos de Gustavo Ceratti o Alberto Balestrini no hicieron más que poner los ataques cerebrovasculares (AVC) en la primera plana de la escena mediática, como parte de los 120 mil incidentes que se producen en el país por año. Además del riesgo para la vida, un ataque de estos deja consecuencias físicas importantes, en por lo menos un 40 por ciento de los casos. Desde hace tiempo, reducir las discapacidades producidas por un ACV es una de las obsesiones de la medicina. En la Argentina, avanza un inédito proceso quirúrgico, que podría ayudar a mejorar las secuelas físicas. Por el momento, fue probado en porcinos con bastante éxito.




La operación es una iniciativa del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Eneri, especializada en la enfermedad cerebro vascular. Las técnicas utilizadas de acuerdo a la información difundida, “mejoran todo el proceso de extracción del coágulo de la arteria cerebral que provoca el ACV, disminuyendo las secuelas que puede dejar en los seres humanos esa enfermedad”.



“Este trabajo permite mejorar todas las tecnologías disponibles, probar los dispositivos en modelos in vitro o en modelos animales, testearlos y garantizar la efectividad y la seguridad de los mismos”, sostuvo Pedro Lylyk, especialista y referente internacional en neurocirugía, que dirige el Eneri. Hasta el momento, esta técnica se usó en porcinos, lo que permita desarrollar dispositivos mecánicos similares a los que hoy son utilizados para intervenir pacientes con ACV.



En el procedimiento -que comenzó con 24 horas de ayuno del porcino para administrarle sedantes que permitieran trasladarlo al quirófano, donde fue intubado para ser asistido en la respiración y se le hizo monitoreo cardíaco- los médicos prepararon un trombo, que es una pequeña muestra de sangre coagulada, que se implanta a través de una arteria femoral hasta llegar a depositarlo en una arteria cerebral, que es lo que ocurre cuando se manifiesta un ACV, para luego extraerla con una técnica de trombectomia.



Por su parte, Guillermo Berra, especialista del Instituto de Patobiología del INTA y coordinador del equipo de fisiología y cirugía experimental indicó el objetivo del trabajo con el Eneri "es entrenar y capacitar a los nuevos profesionales en el desarrollo de tecnologías que puedan ser aplicadas en el tratamiento de seres humanos que hayan sufrido ACV".



El INTA indicó que la elección del trabajo con porcinos se debe a que es el modelo animal utilizado a escala mundial para estas prácticas porque se adecua al tipo de tecnologías empleadas. Berra indicó que el porcino "es el que más se asemeja a los seres humanos por su conformación anatómica y fisiológica, sobre todo en lo que es la conformación del cerebro y por determinadas características que nos permiten, por ejemplo, practicarles cirugías de trasplantes de órganos".
Por su parte, Lylyk aclaró que "un ACV presenta una situación de urgencia y es una emergencia médica que debe ser tratada en forma rápida para evitar que el daño se instale progresivamente". Destacó que "gracias a las técnicas aprobadas para realizar una trombectomia se puede ampliar el tiempo que transcurre desde los primeros síntomas y hasta las siguientes ocho horas que es denominada la ventana terapéutica, en el cual el tratamiento puede disminuir el impacto y el daño sufrido en el cerebro".



El ACV, o stroke, es la interrupción de la irrigación cerebral, producida por el taponamiento o la rotura de una arteria, que puede alterar de manera transitoria o permanente las funciones del sistema nervioso central o incluso causar la muerte, siendo esta enfermedad la segunda causa de muerte en la Argentina, y se estima que se producen alrededor de 120 miñ ataques cerebrales por año, entre los cuales en un 30 y 40 por ciento de los casos ocasionan secuelas discapacitantes