martes, 14 de agosto de 2012

MEDICINA DEFENSIVA

Muchas pruebas de laboratorio pueden resultar altamente lucrativas y de allí la tentación

RAFAEL RANGEL ALDAO |  EL UNIVERSAL www.eluniversal.com
sábado 11 de agosto de 2012  12:00 AM
"A más pruebas y medicamentos, mayores errores". Así concluye una nota editorial del New York Times (31/7/2012) firmada por Sanjay Gupta, connotado neurocirujano y corresponsal médico de CNN.

Gupta usa el término de "medicina defensiva" ante un amplio espectro de medidas para evitar demandas judiciales y maximizar el lucro, a costa del riesgo de recetar a destiempo medicamentos y pruebas de amplio uso en la práctica clínica de su país, y de muchos otros del planeta. La cosa no para allí.

Un día antes (30/07/2012), el mismo periódico (NYT) reporta la recomendación oficial para evitar en sujetos sanos, la llamada prueba de esfuerzo, a menos que previamente se haya detectado un claro riesgo o síntomas de enfermedad cardíaca, tales como dificultad para respirar o dolor precordial. El informe completo aparece en Annals of Internal Medicine, sin cargo alguno (http://annals.org/onlineFirst.aspx).

A tal recomendación se suma otra en contra del uso del antígeno prostático específico (http://annals. org/article.aspx?articleid=1216568). Se abusa también de otras 45 pruebas, que incluyen la mamografía y el Papanicolaou en mujeres menores a cuarenta años.

En Venezuela hay que estar alerta, pues si bien es cierto que aquí no existe o no debe existir esa medicina defensiva referida por Gupta, muchas de las pruebas de laboratorio pueden resultar altamente lucrativas, y de allí la tentación permanente a maximizar la ganancia.

La corrección, proveniente del propio capitalismo no se hizo esperar. Aparte del alerta federal estadounidense, plasmado en los citados reportes, el verdadero antídoto proviene del propio mercado, a través de la industria emergente de la salud digital predictiva y personalizada, que resulta de combinar biotecnologías con tecnologías de información y comunicación por banda ancha.

Será, pues, el propio individuo quien defienda su derecho a permanecer sano mediante conocimiento y tecnología.

Rafael.rangelaldao@gmail.com