martes, 29 de julio de 2014

LA OMS DENUNCIA ATAQUES CONTRA HOSPITALES EN GAZA

Fuente: miradaprofesional.com
El brazo sanitario de las Naciones Unidas recordó en un comunicado a las dos partes en conflicto su “obligación legal y ética” bajo la ley humanitaria internacional de proteger los servicios médicos.
Es por ello que solicitó a ambas partes que respeten y protejan la integridad de los sistemas de salud, a los trabajadores sanitarios y los centros hospitalarios.
“Para poder salvar vidas es esencial que los trabajadores de salud actúen sin miedo a ser atacados”, recalcó.


Según un recuento de la OMS hasta el pasado viernes, 4 hospitales 12 clínicas, 10 ambulancias, un centro especializado para personas discapacitadas y 2 estaciones de desalinización de agua han quedado destrozados desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza el 8 de este mes.
La semana pasada, el hospital de Al Aqsa fue atacado y sus áreas quirúrgicas y de cuidados intensivos totalmente destruidas. Varias personas murieron en el bombardeo.
El último ataque a un centro asistencial ocurrió ayer en las clínicas externas del hospital Shifa, el más importante del enclave, hecho en el que murieron al menos tres personas.
Israel, que previamente acusó a militantes de Hamas de esconderse en el hospital, culpó otra vez a un misil disparado por el grupo. Las autoridades de la franja, por su lado, acusaron al Ejército israelí por este ataque.
La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, declaró la semana pasada sobre la necesidad de que los centros sanitarios no sean objetivos militares y que sean protegidos, y anunció la apertura de una investigación por posibles crímenes de guerra tras los bombardeos a hospitales y centros educativos.
DIPLOMACIA
En tanto, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reclamó a israelíes y palestinos un “alto el fuego humanitario inmediato y sin condiciones”.
En ese sentido, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, anunció que prepara una delegación que incluirá a miembros de Hamas y de la Yihad Islámica para discutir en Egipto un cese de las hostilidades.
Por su parte, el primer..ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, criticó el exhorto de Naciones Unidas, pues, a su juicio, fortalece a Hamas y deja de lado las necesidades de seguridad de su país, sobre todo porque no incluye la necesidad de desarmar la franja por completo.
Netanyahu advirtió sobre una “prolongada guerra en Gaza” y confirmó que el ejército no se retirará de Gaza hasta que haya destruido la red de túneles de Hamas.
EN EL TERRENO
Mientras, combatientes palestinos lanzaron una audaz incursión transfronteriza, que, según medios israelíes, no dejó víctimas.
El Ejército israelí confirmó, empero, que cinco soldados murieron en dos incidentes separados, cuatro de ellos en un ataque con fuego de mortero.
Dentro de Gaza, ocho niños y dos adultos murieron por una explosión en un parque situado al oeste del campo de refugiados de Shati, en medio del colapso de una tregua por el festival religioso musulmán de Eid al Fitr.
Los locales culparon de la explosión a un ataque aéreo israelí, pero el Estado judío dijo que un mal lanzamiento de un cohete de militantes de Hamas causó la matanza.
Hasta ayer, unas mil 60 personas han muerto en Gaza, en su mayoría civiles.
A su vez, Israel perdió 48 soldados y tres civiles fallecieron por cohetes lanzados por palestinos.
A medida que caía la noche en Gaza, se escuchaba el sonido de intensos bombardeos.
El ejército advirtió a miles de palestinos que abandonaran sus hogares en zonas alrededor de la ciudad, lo que se apreció como el preludio de importantes ataques.
El estallido de violencia, tras un día de relativa calma, pareció desbaratar las esperanzas de transformar un breve paréntesis en los enfrentamientos en un cese al fuego.
Hamas declaró que había aceptado una tregua pedida por Naciones Unidas que coincidiera con el Eid, festividad que marca el fin del mes del Ramadán.
Israel se resistió inicialmente y abandonó su propia oferta de extender una tregua de 12 horas desde el sábado, porque los cohetes palestinos seguían cayendo.
En este escenario, la presión extranjera aumenta sobre las partes en conflicto.