viernes, 10 de febrero de 2012

BIOÉTICA, ASIGNATURA PENDIENTE

Fuente: www.lne.es

Luján PALACIOS

Son cuestiones de calado y que preocupan a muchos ciudadanos, ý por eso, Marcelo Palacios, presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), con sede en Gijón, planteará esta tarde en el Club LA NUEVA ESPAÑA algunas de ellas «de manera asequible y no desde una perspectiva científica». Asuntos como las células madre, los derechos de los pacientes que donan material biológico, la reproducción asistida y la eutanasia serán materia de exposición y debate en la conferencia «Algunos aspectos de interés común desde la bioética», a las 20.00 horas, en el salón del centro San Eutiquio.

Palacios abordará la necesidad de hacer repercutir los beneficios económicos que alcanzan las empresas farmacéuticas en los pacientes que, de manera voluntaria, donan a la ciencia material biológico. Se trata de una cuestión antigua, en la que el científico asturiano lleva años trabajando porque «cuando se utiliza este material con fines comerciales, los pacientes deberían beneficiarse de ello». La ley daba hasta ahora por sentado que los pacientes deben renunciar a estos beneficios económicos, si bien «una catedrática de Derecho acaba de publicar un artículo en el que constata que no hay razones para que esto sea así», apunta Marcelo Palacios.

Del mismo modo, el presidente de la SIBI hablará sobre la situación de las mujeres solas que deciden afrontar la maternidad a través de técnicas de reproducción asistida. «Toda mujer tiene derecho a acceder a estas técnicas de reproducción, y no sólo en los casos de tratamientos contra la esterilidad».

Palacios defiende asimismo que los padres que decidan extraer sangre del cordón umbilical de sus hijos no se vean obligados a compartir este material biológico en bancos públicos. Muchos progenitores optan por los bancos en el extranjero, lo que está ocasionando, a su juicio, «un destierro celular» al que habría que poner freno.

Por último el conferenciante hablará sobre la eutanasia, en la que «la dignidad de la persona debe estar en la base» porque «se trata del mayor compromiso ético que se pueda dar entre dos personas».