miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL UNIVERSO DE LOS "E-PACIENTES"

 Fuente: bureaudesalud.com
La salud es el segundo concepto más buscado en Internet sólo por detrás del sexo

Marian Sandmaier bautizó, tal vez sin saberlo, una nueva forma de entender las relaciones sanitarias. En 2004, esta periodista publicó en Washington Post sus peripecias con los médicos y se bautizó a sí misma como e-paciente. Es decir, una persona comprometida con su salud y con las decisiones relacionadas con el cuidado de su salud, equipada, capacitada y decidida en tomar decisiones. La informadora americana inauguraba un concepto que, gracias a las redes sociales y al flujo constante de datos, se ha multiplicado en los últimos años. Y que ha provocado que la posición dominante del médico no lo sea tanto. Siempre tendrá la última palabra, pero el paciente tiene la posibilidad de bucear en la Red a la búsqueda de los mejores consejos para tratar su dolencia.
Además, la salud interesa. Es el segundo concepto con más búsquedas en Internet después del sexo. Un estudio estadounidense de la organización Pew Internet indicaba que el 83% de los usuarios de la Red buscan información y seis de cada diez han ido más allá, lo que el libro ‘El ePaciente y las redes sociales’ denomina una actitud 2.0: consultar los comentarios de un blog, buscar opiniones de oros usuarios sobre un hospital o un médico en concreto o escuchar podcast.


“Los pacientes se fían mucho de las personas que han pasado por lo mismo. Saben lo que es”, señala Vicente Traver, coordinador del libro y manager general del proyecto Ítaca de la Universidad Politécnica de Valencia. Así, las webs destinadas a personas que padecen una enfermedad o de asociaciones de enfermos, se han convertido en unas herramientas fundamentales para las personas.
COMPARTIR, ESCUCHAR Y APRENDER
Por ejemplo, las páginas de diabéticos tienen más de 20.000 usuarios registrados. “La clave está en compartir, escuchar y aprender”, destaca Traver. “El ‘e-paciente’ actúa como agente generador de conocimiento, promueve comunidades de pacientes antes impensables por limitaciones geográficas o físicas y permite nuevas formas de comunicación entre pacientes y profesionales”, indica este experto, quien recalca que Internet solo es una herramienta más en la atención sanitaria, pero fundamental. “Las buenas ideas tienen un origen social y de hecho la posibilidad de generar ideas de forma colectiva es una de las posibilidades más inmediatas de la aplicación de las herramientas 2.0″, añade Miguel Ángel Máñez, director económico del departamento de Salud de Sagunto (Valencia) y bloguero de ‘Salud con cosas’.
Pero el paciente también debe saber dónde buscar. No vale cualquier sitio de Internet sino que hay que buscar aquellos que están respaldados por organizaciones y tienen las diferentes marcas de calidad. Y, sobre todo, tener a médicos implicados en este flujo de información. “El cliente digital han cambiado y con ello también la gestación de una crisis online”, señala François Peinado, cirujano urólogo del hospital Montepríncipe de Madrid. Para el doctor es fundamental que sus colegas desarrollen una reputación cibernética. “Su gestión debe seguir varias pautas, como el desarrollo de una identidad digital completa, la gestión y la creación de contenidos, la monitorización de la conversación y las menciones, interacción con los pacientes y la gestión de la crisis”, comenta el galeno.
Porque los médicos no deben tener miedo a ser criticados. “Debe n ser proactivo, coherentes y fomentar la participación”, añade. Es decir, tienen que estar a la altura de lo que sus pacientes están realizando en la actualidad. ‘Los ciudadanos ante la e-salud’, del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información destaca que casi la mitad de los españoles (48,3%) busca información en la Red y que siete de cada diez comparten la información que han encontrado con sus médicos, en un intento de igualar los conocimientos básicos sobre una enfermedad. Además, los enfermos españoles están convencidos que esas búsquedas no son perjudiciales. Todo lo contrario: el 76% de los encuestados opina que no interfiere en su comunicación con el facultativo.
Fuente: Diario de Navarra