lunes, 5 de septiembre de 2011

EEUU: ESCALOFRIANTE INFORME DE LA COMISIÓN DE BIOÉTICA

 Fuente: proceso.com.mx
MÉXICO, D.F. (apro).- A la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética, enfocada en documentar los abusos cometidos por médicos americanos en Guatemala, le tomó alrededor de 10 meses determinar que los investigadores sí sabían que estaban violando todos los códigos éticos cuando infectaron con sífilis y gonorrea a cientos de guatemaltecos en la década de los cuarenta.


Lo anterior forma parte de las conclusiones a las que llegó la Comisión de Bioética, formada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para investigar el experimento con enfermedades de transmisión sexual, realizado por el Departamento de Salud Pública de Estados Unidos en Guatemala entre 1946 y 1948.
El reporte final será entregado este mes al presidente estadunidense. Sin embargo, el lunes 29 de agosto los miembros de la Comisión se reunieron en Washington y dieron a conocer algunos avances del informe.
Aunque ya se conocían ciertos detalles del experimento, al profundizar en los archivos, los miembros de la Comisión se encontraron con numerosas aberraciones médicas.
Por ejemplo, a siete mujeres con epilepsia que estaban recluidas en el hospital psiquiátrico de Guatemala se les inyectó la sífilis abajo de la nuca, lo que es considerado como un procedimiento extremadamente peligroso.
Los investigadores estaban convencidos de que la nueva infección podría ayudarles a curar la epilepsia. Cada una de las mujeres enfermó de meningitis bacteriana.
Tal vez uno de los detalles más escalofriantes tiene que ver con una paciente de sífilis con una enfermedad terminal. Los investigadores, interesados en ver el impacto de una nueva infección, le inocularon gonorrea en los ojos y en otras partes del cuerpo. Murió seis meses después.
Amy Gutmann, presidenta de la Comisión y presidenta de la Universidad de Pennsylvania, dijo que algunos de los involucrados en el experimento sabían que no podrían haber obrado de esa manera con población de Estados Unidos.
“Los investigadores norteamericanos sistemáticamente violaron hasta el más mínimo respeto a los derechos humanos durante esta investigación”, agregó.
Los miembros de la comisión concluyeron que el experimento en Guatemala fue “infame”, incluso para las normas vigentes en la época. Compararon el estudio con un experimento efectuado en 1943 en el que se inoculó gonorrea a presos de la cárcel de Terre Haute, en Indiana.
Los reos participaron de manera voluntaria, se les comunicó el objetivo del estudio y se les pidió su consentimiento. Los guatemaltecos, en cambio, no recibieron ninguna explicación ni dieron su consentimiento, dijo la Comisión en su informe preeliminar.
El experimento se mantuvo en secreto hasta el 1 de octubre de 2010, cuando la doctora Susan Reverby, del Wellesley College, encontró los documentos de este experimento en los archivos del doctor John Cutler, un investigador que dirigió el famoso estudio de Tuskegee, donde también se infectó de gonorrea y sífilis a la población negra de ese poblado de Alabama. Pero, a diferencia de Guatemala, a los sujetos infectados se les negó el tratamiento médico.
“Yo estaba buscando más información sobre Cutler, y no me imaginaba de la existencia de estos documentos”, dijo a Apro la doctora Reverby. “Conforme fui leyendo los documentos, me di cuenta de la dimensión de las atrocidades cometidas en Guatemala”.
El 1 de octubre del 2010, el mismo día en que los documentos descubiertos por la doctora Reverby salieron a la luz pública, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, emitieron un comunicado conjunto disculpá,dose por el experimento realizado en Guatemala.
“A pesar de que esto ocurrió hace más de 64 años, nos indigna saber que esto pudiera haber ocurrido bajo la dirección del Departamento de Salud de Estados Unidos “, dijeron en el comunicado. “Queremos ofrecer una disculpa a todos los individuos afectados por esas aberrantes prácticas de investigación”.
Al día siguiente, el presidente Barack Obama se comunicó vía telefónica con el mandatario de Guatemala, Álvaro Colom, para ofrecerle una disculpa e informarle de la formación de una Comisión Presidencial de Bioética, que revisaría el experimento en ese país.
El presidente estadunidense le encargó a la Comisión de Bioética que investigara en detalle todos los aspectos del experimento en Guatemala. Este informe deberá ser entregado al presidente en las próximas semanas. Además, Obama les encargó que se aseguraran de que las reglas vigentes protegieran a los participantes en investigaciones de daños y prácticas antiéticas, tanto en Estados Unidos como internacionalmente. Este informe será entregado en diciembre.
Los miembros de la Comisión revisaron cuidadosamente más de 125 mil documentos originales recolectados de archivos públicos y privados en Estados Unidos y en Guatemala.
Amy Gutmann indicó en su informe que no le quedaba duda de la falta de ética de los investigadores. “Me sigo preguntando, ¿cómo pudieron hacer esto? y mi única conclusión es que estos seres humanos no les merecían ningún respeto o consideración”.
Las conclusiones de la Comisión tendrán un fuerte impacto en las discusiones éticas que tienen que ver con la forma en que los nuevos medicamentos son probados con humanos y con los experimentos médicos que se llevan a cabo en numerosos países del mundo, por parte de empresas farmacéuticas.
La guerra de la medicina
El doctor John Cutler encabezó el experimento en Guatemala entre 1946 y 1948 con fondos de la Oficina Sanitaria Panamericana y con la colaboración de autoridades guatemaltecas.
Los investigadores de la Comisión dijeron que el estudio de enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis, era muy importante desde el punto de vista científico en el momento en que se llevó a cabo, pero no encontraron ninguna excusa para justificar la forma en que se llevó a cabo el estudio, por lo que se concluye que hubo una falla institucional de parte de Estados Unidos.
Con la revisión de miles de documentos de los archivos de Cutler, los miembros de la Comisión se dieron cuenta claramente de que los médicos estadunidenses engañaron a los participantes, quienes eran miembros de sectores especialmente vulnerables, además de que no mantuvieron expedientes, no protegieron a los sujetos de los riesgos a los que los estaban sometiendo y condujeron experimentos sin coherencia y sin un orden lógico.
“Independientemente de los problemas éticos, desde el punto de vista puramente científico, estos investigadores no sabían lo que estaban haciendo”, dijo el doctor Nelson Michael, miembro de la Comisión e investigador del Walter Reed Army Intitute of Research.
Alrededor de mil 300 personas fueron infectadas con enfermedades venéreas, más de la mitad con sífilis. Entre ellas había prisioneros expuestos a prostitutas que tenían la enfermedad y que eran llevadas a la cárcel con el fin deliberado de infectarlos.
También participaron en el experimento hombres y mujeres que se encontraban en un hospital psiquiátrico. A algunos sujetos se les introdujo la bacteria a través de incisiones en los genitales, en los brazos y hasta en la cara.
A los pacientes se les trató con penicilina para probar la eficacia de este medicamento para curar o prevenir la sífilis, enfermedad que puede provocar comezón y dolores en el área genital, y si no es atendida a tiempo puede causar daño en los órganos internos, así como parálisis, ceguera y hasta la muerte.
“Los investigadores pensaban que estaban en guerra contra la enfermedad y en la guerra los soldados mueren…”, comentó la doctora Reverby al tratar de explicar la forma en que esos investigadores veían su trabajo.
Al hacer una reflexión acerca de los hallazgos, la investigadora aseguró a Apro que es muy fácil decir: nosotros nunca hubiéramos hecho algo así. “Debemos pensar que muchas de las cosas que estamos haciendo hoy, en 20 años parecerán atroces”, agregó.
Con la investigación histórica concluida, la Comisión dirigirá su atención a revisar los estándares internacionales vigentes que protegen a los seres humanos que participan en investigaciones médicas.
Ese informe es esperado para finales de año.