miércoles, 14 de septiembre de 2011

CUESTIONAN DERECHOS HUMANOS EN PACIENTES CON VIH

Desde la aparición de la pandemia, se ha ido estudiando poco a poco aquellos factores que influyen o determinan su curso, y la conclusión ha convergido en “la afectación de los derechos de las personas”. por Redacción Anodis
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En los últimos años se ha vigorizado el mensaje de que la Respuesta al VIH debe estar basada en los Derechos Humanos. Siempre suena bonito y es políticamente, muy correcto, hablar de Derechos Humanos. Pero a qué nos referimos con una respuesta basada en Derechos.

Desde el inicio de esta pandemia, se ha ido estudiando poco a poco aquellos factores que influyen o determinan su curso y la conclusión ha convergido en “la afectación de los derechos de las personas”. Y es que cuando una persona no puede ejercer plenamente sus derechos, la sociedad la coloca en sus márgenes, limitándole otros derechos y poniéndola en mayor vulnerabilidad al VIH.

Y no se trata de uno, dos o tres derechos, se trata de todos los derechos, porque los Derechos Humanos son indivisibles e interdependientes, es decir, se necesitan unos a otros para ser plenamente ejercidos.

En la respuesta al VIH, escuchamos frecuentemente mencionar el derecho a la salud, a la educación y a la no discriminación; pero la situación de las poblaciones en situación de vulnerabilidad ha evidenciado que hay otros derechos que deben ser considerados y que sin ellos, el derecho a la salud y a la educación no pueden ser realizables, como el derecho a la identidad, el derecho al trabajo, el derecho al libre tránsito, el derecho a no ser sometido a tratos crueles y degradantes, –claramente vulnerados en los crímenes de odio-, entre otros.

Poco a poco se han evidenciado entonces todos los derechos que más directamente se vinculan con la respuesta al VIH.

La semana pasada, desde México y Honduras, dos noticias nos presentaron tres derechos que debemos añadir a nuestra lista: el derecho a la libertad de expresión, el derecho de reunión pacífica y de asociación.

En el primer caso se trata de una carta emitida por el Centro Nacional para el Control del VIH (Censida) de México dirigida a Aids Healthacare Foundation, (AHF, que realiza trabajo de atención en VIH y Sida desde hace seis años), en la que le solicitan que suspendan sus actividades. Todo ello como respuesta a las manifestaciones que tuvieran lugar en el marco del Congreso Nacional de VIH.

El segundo caso, se trata de la organización hondureña APUVIMEH, la cual recibió la visita de la Unidad de Registro y Seguimiento de Asociaciones Civiles (URSAC) y exigió a la organización que desistiera de trabajar por las poblaciones de la diversidad sexual, bajo la amenaza de cancelar la personalidad jurídica de la organización.

Ambos casos llaman profundamente la atención, no solo por tratarse de países democráticos, firmantes de los Pactos de derechos humanos, sino porque podrían significar un fuerte retroceso para la respuesta al VIH. Una respuesta nacional donde la sociedad civil no pueda disentir de las posturas oficiales, o donde el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil no pueda estar dirigida a las poblaciones en mayor vulnerabilidad, no podrá ser exitosa. ¡Ni con todo el dinero del mundo!

La Respuesta al VIH debe estar genuinamente basada en los derechos humanos y esto quiere decir, respetar TODOS los derechos de TODOS y TODAS, sin discriminación.
Fuente: Observatoriolatino.org



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