lunes, 20 de junio de 2011

ACUERDAN CRITERIOS EN FERTILIZACIÓN ASISTIDA

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FAbiola Czubaj

LA NACION

La opción de postergar la maternidad y los avances en la medicina para lograr embarazos más allá de los 40 amplían cada vez más el campo de aplicación de los procedimientos de fertilidad asistida.

Pero ¿dentro de qué límites se están utilizando en el país esos tratamientos para gestar una vida? Por ahora, afirman, no existen criterios unificados entre los reproductólogos.


Preguntas como ¿cuál es la edad máxima de la mujer para recibir un tratamiento? o ¿está la mayoría en lo cierto al promover la donación anónima de gametas (espermatozoides y óvulos)? son apenas una muestra de las 80 que respondió y debatió un auditorio representativo de casi todos los centros especializados del país, tanto públicos como privados.

Fue durante un simposio sobre los aspectos éticos y legales del uso de las técnicas de reproducción que promovieron la Sociedad Argentina de Andrología (SAA), la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer) y la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida (Red LARA) con la mirada puesta en la redacción de lo que serían las primeras guías locales de buenas prácticas para la especialidad. Por lo pronto, a partir de hoy estará listo el documento con estos principios básicos analizados.

"Era importante conocer la distribución de las opiniones [sobre esas cuestiones] y dejarlas impresas en un manual. Pudimos comprobar que lo que se opina en público no es necesariamente lo que se piensa. Con la votación electrónica, después de los debates, observamos varias contradicciones y, también, acuerdos. Fue muy útil ver que no todos pensamos igual, pero sí bastante parecido", explicó el doctor Santiago Brugo Olmedo, que codirigió la reunión con los doctores Roberto Coco y Liliana Blanco.

Por su parte, el doctor Alberto Nagelberg, presidente de la SAA, destacó, como lo señaló una asistente, que "el avance de la ciencia y la tecnología es mucho más veloz que el de las sociedades científicas. Entonces, constantemente, se plantean situaciones complejas que en muchos casos son materia de discusión".

Una de esas situaciones es recurrir a un útero alquilado para tener un hijo. Poco más de la mitad de los reproductólogos (53%) estuvo de acuerdo con utilizar esa práctica, pero un 24% no supo qué responder. Y la mayoría (96%) de los que estuvieron de acuerdo aclararon en qué situaciones: si se trata de una mujer en edad reproductiva sin útero, pero que aún conserva sus ovarios, o si el embarazo pone en riesgo su vida.

El 60% se opuso al uso de un vientre alquilado en una pareja de varones, mientras que 2 de cada 10 lo aprobaron. Y un 52% aceptó la donación de preembriones in vitro a parejas lesbianas, mientras que un 32% lo rechazó. Pero el 81% respondió a favor de esa donación a mujeres solas.

"En estos temas hubo más dispersión en las opiniones que en otros -indicó Nagelberg-. Para un porcentaje no menor de los participantes la decisión sobre «qué hacer» en determinadas circunstancias aún requiere mayor elaboración."

En cuanto a la edad límite de la mujer para un tratamiento de fertilización in vitro, el 88% la fijó en "menos de 50 años". Más del 80% opinó que para donar óvulos o espermatozoides hay que ser mayor de 21, pero que, idealmente, las mujeres no deberían tener más de 30 años. En cambio, los varones pueden tener 35 o más.

Hubo también acuerdo general en que los chicos conozcan, según su madurez, cómo fueron gestados; en realizar estudios genéticos sólo para descartar enfermedades graves en el embrión, y en mantener el anonimato de los donantes. No se respaldó la donación entre amigos o parientes de la pareja porque, según Nagelberg, eleva el riesgo de "conflictos interpersonales y éticos de difícil solución".

"Sin duda -dijo Brugo Olmedo-, esto servirá como referencia a las sociedades científicas afines al elaborar un código de ética. Y será vital como una referencia más clara y consensuada al usar el arsenal terapéutico reproductivo del que disponemos para ayudar a los pacientes."

30.000

Son los tratamientos anuales

En el país se realizan unos 10.000 tratamientos de alta complejidad; el resto es de baja complejidad.