lunes, 28 de marzo de 2011

PROYECTO ESCOCÉS PARA PRODUCIR SANGRE EN GRANDES CANTIDADES

Fuente: Jano.es
Las universidades escocesas de Glasgow, Heriot-Watt, Edimburgo y Dundee están trabajando en un proyecto pionero para poder producir sangre en cantidades industriales, con el objetivo de acabar con los problemas de abastecimiento y asegurar la compatibilidad entre el donante y el receptor.
 
La escasa vida útil de las reservas sanguíneas hace que los bancos de sangre tengan dificultades para poder satisfacer la demanda de transfusiones de la práctica diaria. Por ello, en dicho proyecto, en el que también colabora el Servicio Escocés de Transfusión de Sangre, están trabajando en el desarrollo de glóbulos rojos a gran escala a partir de células madre.
 
Según explica a la BBC la Dra. Joanne Mountford, de la Universidad de Glasgow, el programa no intenta desarrollar sangre artificial, sino glóbulos rojos, “similares a los que el ser humano tiene en su organismo, pero producidos en el laboratorio”.
 
En concreto, la Dra. Mountford y su equipo están ahora intentando trasladar la investigación básica a los procesos de producción industrial, después de haber encontrado “la fuente de células madre para hacerlo”.
 
Para ello, están trabajando con células madre embrionarias, que manipulan para que se especialicen como células sanguíneas gracias a un proceso con múltiples etapas de diferenciación y maduración. Cuando las células madre se convierten en glóbulos rojos, deben continuar multiplicándolas para poder obtener cantidades grandes de estas células.
 
En el proyecto, que comenzó hace 18 meses, participan más de diez científicos, incluidos especialistas en bioquímica, bioingeniería, genética y trabajadores sociales.
 
Los investigadores subrayan que todavía falta al menos una década para poder disponer en la clínica de un sustituto sanguíneo producido a escala industrial. Por ello, el principal desafío en estos momentos es encontrar la mejor forma de producir glóbulos rojos a gran escala.
 
“Si tenemos éxito, esto no sólo beneficiará a la gente de Escocia, ya que puede ser la solución para un problema muy antiguo que afecta a millones de personas en todo el mundo”, añade Mark Batho, presidente ejecutivo del Consejo Escocés d