martes, 22 de marzo de 2011

BIOÉTICA Y ADOLESCENCIA. ALGUNAS CONSIDERACIONES


http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1063/1/Bioetica-y-adolescencia-Algunas-consideraciones.html
Autor: MsC. Dra. Cecilia M. Castañeda García

 

Teniendo en cuenta que en nuestra práctica médica estamos involucrados en satisfacer las necesidades de salud enfermedad de este grupo, nos hemos motivado para la reflexión de algunos aspectos de este grupo etáreo, que en un momento estuvo marginado en el campo de la medicina para su adecuada atención médica, ya que era motivo de controversia entre clínicos y pediatras, viéndose afectada la misma.

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Bioética y adolescencia. Algunas consideraciones.

MsC Dra. Cecilia M. Castañeda García.

Especialista de 1er grado en Pediatría. Profesora Asistente. Master en Atención Integral al Niño.

Introducción.

Teniendo en cuenta que en nuestra práctica médica estamos involucrados en satisfacer las necesidades de salud enfermedad de este grupo, nos hemos motivado para la reflexión de algunos aspectos de este grupo etáreo, que en un momento estuvo marginado en el campo de la medicina para su adecuada atención médica, ya que era motivo de controversia entre clínicos y pediatras, viéndose afectada la misma.

Nuestro sistema de salud pensando en el bienestar de los adolescentes ha creado un programa, fundamentado en los principios éticos de acuerdo a estas edades y relacionado con sus características físicas, psíquicas y sociales.


Desarrollo.

Crecimiento y desarrollo en la adolescencia.

Como sabemos es una etapa donde existen diversos y profundos cambios en el niño que al final se convertirán en adulto, estos cambios debe ser del conocimiento de médicos, psicólogos, de los padres y de ellos mismos. No existe otro momento después del primer año que estos hechos biológicos se producen tan rápido, sólo en el primer año de la vida y a esta edad el niño no va a crecer ni desarrollarse de una forma tan rápida por lo que se habla del estirón de la pubertad por lo que su retardo es fuente de grandes preocupaciones y ansiedades que den al traste con el equilibrio emocional de la familia toda, nunca será una época de calma y sosiego.

Otro factor importante que debe tenerse en cuenta es el estado de salud del jovencito que condiciona el momento de aparición de las modificaciones puberales y relacionado con los mismos. El buen estado nutricional es muy importante porque en estas etapas sus requerimientos serán mayores. Hay algunas enfermedades como el Asma bronquial, Diabetes Mellitus, Cardiopatías que suelen afectar el buen curso de las transformaciones de este período.

Estado nutricional de los adolescentes.

En este período las necesidades nutricionales son mayores y cuando estos no están cubiertos en forma apropiada los adolescentes se vuelven vulnerables a muchas infecciones, por lo que hay una gran responsabilidad de los padres y médicos de garantizar una dieta que satisfaga estos requerimientos.

En el adolescente obeso la relación del médico y los padres se tiene que estrechar mas siendo el médico el gran orientador del debido hábito dietético de acuerdo a esta etapa, pero también tiene que haber una cooperación por parte del adolescente en conjunto con sus padres para evitar las complicaciones que esto conlleva como la Hipertensión Arterial, Trastornos Ortopédicos, Afecciones de la Piel, Alteración del Metabolismo del azúcar y las grasas, y Mal funcionamiento viscerales y limitaciones en sus actividades diarias que desajustan el desarrollo, impidiendo realizar actividades deportivas y sociales como sus coetáneos. Todo esto es reversible si se hace un tratamiento oportuno y sostenido, y evitable si hay una labor preventiva y sistemática por parte del equipo de salud en la atención primaria de salud predeterminando por estos los factores de riesgo de este adolescente.

El régimen dietético no puede ser estricto porque el adolescente está en constante crecimiento y desarrollo de forma acelerada, el tratamiento debe de ajustarse de acuerdo al período inicial, del medio y final de la adolescencia.
El médico al igual que su enfermera debe ser orientado y darle apoyo integral al jovencito, logrando una magnífica relación médico paciente con las visitas periódicas a su hogar y una buena acogida en su grupo escolar, en la cuadra y motivarlos a una actividad integral en todos los aspectos de la vida.

Relación medico paciente en pediatría; adolescencia.

No cabe duda que la relación medico paciente sigue siendo la base de una buena práctica médica. Los médicos que logran establecer una adecuada relación con sus enfermos obtienen mejores resultados en relación con el diagnóstico, tratamiento y satisfacción de las necesidades de sus pacientes que los que no lo hacen.

Esta relación entre el médico y el paciente se hace horizontal y simétrica y el enfermo tiene derecho a la decisión y consentimiento. La información mira hacia el consentimiento y este se vuelve imposible sin aquella. Por lo que el consentimiento informado es el nuevo rostro de la relación medico paciente. En la relación medico enfermo intervienen ambos y además el personal y las autoridades del hospital, la seguridad social y la familia. Por tanto existen tres actores en el contexto bioético; el MEDICO, EL ENFERMO Y LA SOCIEDAD. El médico trata de curar, hacer el bien y por ello es dueño del principio de beneficencia, el paciente defiende su derecho a la autonomía y la sociedad y el estado deben proteger el bien común, son dueños de la justicia. Cada uno tiene un significado moral muy específico. Las tres dimensiones son esenciales y deben estar presentes para esta relación,

En Pediatría se considera como paciente al niño y su familia, teniendo en cuenta sus valores y conlleva la responsabilidad por parte del pediatra de ofrecer a los padres información adecuada y participación en decisiones terapéuticas. En el caso de los adolescentes deben asumir junto a sus padres la responsabilidad del cuidado de su propia salud de su familia y de su grupo social.

En el adolescente hay que tener en cuenta que es una encrucijada de la vida humana, pues es un tiempo en búsqueda de las grandes aspiraciones, se despierta la sed a la perfección tanto física como emocional, es cuando se inicia la pubertad y la transformación del niño en adulto cuando se va adquiriendo la experiencia a conocer y a probarse a sí mismo y es por eso, que los médicos deben saber estas peculiaridades para su orientación y éstos a afrontar exitosamente los problemas que se presenten. Desdichadamente no todos los profesionales de la salud saben abordar estas situaciones con la experiencia o madurez requerida y eso es motivo de daño que a veces es irreparable.

Consentimiento o desacuerdo con el acto terapéutico.

Generalmente cuando el desacuerdo sucede se debe a experiencias negativas propias o ajenas al adolescente y esto debe ser entendido, pues el profesional deberá ayudar a restablecer la confianza necesaria para lograr los resultados deseados.

Desacuerdo de los padres frente a actos terapéuticos.

El consentimiento de los padres encuentra su justificación en la institución médica de la tutela, por lo cual aunque el adolescente siga siendo la persona titular de la responsabilidad de decidir ésta es transferida a los padres por la incapacidad del paciente para ejercerla. El Pediatra nunca podrá actuar respetando un desacuerdo inválido y cediendo ante los padres, éticamente no es responsable lo que haga el padre a sus espaldas, pero si es conocido debe evitarlo, ejemplo, abandonar un tratamiento, hecho este que irá en contra del paciente. En este caso de urgencia el pediatra actuará según la recta conciencia y en el interés único de la salud y la vida del adolescente aunque se viole el criterio de los padres, como por ejemplo la autorización de los padres de transfusiones en los testigos de Jehová.

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Consentimiento.

En las situaciones clínicas autonomía significa el derecho del paciente a dar un consentimiento informado, esto debe entenderse como un proceso gradual y verbal en el seno se la relación médico paciente, en virtud del cual el paciente acepta  no someterse a una intervención diagnóstica o terapéutica, después de la información brindada por el médico sobre las intervenciones que se les va a realizar. Sus riesgos y beneficios y sus posibles alternativas. El consentimiento informado siempre es verbal, el documento que lo refleja es sólo la prueba documental del proceso, el cual trata de garantizar como la información más relevante ha sido dada por el médico y recibida por el paciente. La información al paciente debe ser comprensible y relevante.

En Pediatría el consentimiento es otorgado por los padres, quienes habitualmente son los representantes del paciente. Los adolescentes son capaces de tomar una decisión y a esta hay que darle valor y respetarla, ejemplo, los adolescentes prefieren usar tabletas, jarabes, al supositorio. Al referir discretos síntomas hay que darle valor a los de la madre que lo quiere siempre listo para lo que sea, pues hay que respetar siempre la voluntad del adolescente. Debemos consentir en los límites de una probada inocuidad tanto física como psíquica, debido a los regímenes dietéticos a los que los adolescentes a veces se someten. por lo que su criterio siempre hay que oírlo.

Comunicación e información.

En pediatría de forma magistral lo describe el profesor Juan Pablo Beca en Formas y Procesos de Comunicación, son variados, siempre se considera al niño y a la familia como un todo y se tendrá en cuenta los distintos medios socioeconómicos con situaciones culturales variadas. Diversas estructuras o roles y valores familiares.

En los adolescentes la relación medico paciente adquiere especial característica. La confidencialidad de la información del paciente es prioritaria, hay temas propios de esta etapa de la vida que debe ser abordado y el adolescente debe asumir progresiva autonomía en las decisiones relacionadas con el cuidado de la salud. Por otra parte, esta autonomía tiene necesarios límites que establecerá el médico con claridad mientras armoniza la participación de la familia en los problemas de salud del adolescente. La información completa al paciente es relativamente reciente en la práctica médica, pero esta debe ser más bien un proceso que un reto y debe hacerse con sentido de la oportunidad, aunque siempre se debe decir la verdad al enfermo. La información al adolescente debe ser siempre veraz pero no necesariamente completa, el médico deberá estar siempre en disposición de darle la oportunidad de preguntar y también le deberá responder adecuadamente sus interrogantes, pues la comunicación es sin duda la forma más efectiva del sufrimiento.

En cuanto a los padres al decirles la verdad, respetando sus capacidades de acogida juega un doble papel, se pone en primer lugar al corriente de la realidad, de lo que debe estar absolutamente informado y en segundo lugar se les permitirá eventualmente tomar las medidas más adecuadas.

Abstención terapéutica.

Nuestro Sistema de Salud procura el bien del paciente y preservar la vida del enfermo como valor supremo del hombre. Sin embargo, la necesidad de tomar en consideración el bien del paciente durante el manejo de un proceso irreversible, plantea a veces el problema de enfrentar la decisión de abstenerse de continuar el tratamiento, esto ocurre cuando ante la muerte inevitable este sólo podría prolongar la vida y convertirán el morir en un proceso más largo y peor atendido en el plano humano y espiritual.

La abstención terapéutica es éticamente aceptable cuando el tratamiento es éticamente aceptable cuando el tratamiento disponible puede resultar en una sobre vida demasiado corta, si esa prolongación limitada de la vida va unida al sufrimiento y cuando no permite al paciente participación, aunque sea mínima en la experiencia humana. El Pediatra debe crear condiciones favorables para la toma de decisiones críticas pues los padres requieren apoyo emocional. Empatía y comprensión del equipo de salud y deben procurar que las decisiones sean conjuntas entre los médicos, padres y adolescentes, en el seno de una adecuada Relación Médico Paciente.

Concepto que tiene el adolescente de la muerte.

Los adolescentes son más conscientes de una muerte próxima a la imaginada por los adultos, ya que las edades para adquirir el concepto de la muerte está entre los 8 y 11 años. Además han alcanzado horizontes en la vida, mueren muy angustiados cuando están conscientes y responden de manera similar al adulto, de morir en sus casas, en sus camas, su habitación, rodeados de personas queridas y que no los dejarán solos. Aunque a veces adquieren tonos más sentimentales que los adultos.

Atención de nuestro sistema de salud a los adolescentes.

En estos últimos años nuestro Sistema de Salud le ha dedicado especial atención a este grupo etáreo que en un momento determinado se encontró en territorio de nadie en cuanto a especialidad médica se refiere, se incluye hasta los 18 años como pacientes pediátricos, pero un paciente muy especial por todas sus características tanto físicas como psicológicas. Se les asignó una consulta de adolescencia en la atención primaria y secundaria para brindarles todo el apoyo necesario y orientaciones de las esferas biopsicosocial.

En caso de ingresos hospitalarios se mantendrán separados del resto de los pacientes pediátricos, salvaguardando su espacio y privacidad. En la comunidad, la labor educativa es muy importante, pues evita las complicaciones de las entidades que le afectan, además trasmitirles, una excelente educación sexual, la lucha contra el hábito de fumar, el alcoholismo y las drogas. Al igual que las enfermedades de trasmisión sexual. Esta labor siempre debe ser aprobada por sus padres un apoyo fundamental del grupo básico de salud para la labor educativa y preventiva.

Conclusiones.

La Bioética es solamente la respuesta a los desafíos actuales de la ciencia y la tecnología aplicada a los seres humanos, el enfrentamiento de la cultura, de la vida, con la muerte.
En nuestro medio este tema debe alcanzar la atención que merece por lo que es deber nuestro educarnos a nosotros mismos y a nuestros estudiantes, en la ética que les permita adquirir hábitos y aptitudes positivas y trasmitirlos. Debemos adquirir los conocimientos prácticos y filosóficos necesarios para comprender los aspectos; éticos de su labor para poder adoptar posturas y tomar decisiones que respeten los valores y derechos de los pacientes, en nuestro caso de los adolescentes. Tener en cuenta que a estas edades hay que abordarlos con naturalidad, en forma respetuosa, con cortesía y amabilidad,

De acuerdo a las características de este grupo etáreo hemos llegado a la conclusión de la necesidad que existe de lograr una buen relación medico paciente para obtener éxitos en nuestro resultado final, ya que a los adolescentes no les resulta fácil visitar al médico, mucho menos cuando a este van también niños pequeños y además no cooperan correctamente. Crecimiento y desarrollo al igual que su estado nutricional son aspectos fundamentales para el manejo de los adolescentes ya que repercute socialmente en ellos, acarreando un manejo adecuado de los mismos.

Nuestro sistema de salud ha realizado, una labor hermosa al darle el lugar que le corresponde a estos pacientes, pues se debe seguir por el camino de su bienestar a plenitud, que conozcan su lugar, que son comprendidos, y que su sociedad lo sepa identificar como lo que son realmente, que son un grupo etáreo diferente con características complejas pero comprendidos y que realmente no son niños ni adultos, simplemente luchar por una adolescencia feliz.

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