lunes, 9 de mayo de 2011

LA DONACIÓN NO DEBERÍA SER ANÓNIMA

Fuente: clarin.com

07/05/11 La psiquiatra luisa baron, experta en fertilizacion asistida, plantea la necesidad de debatir el anonimato en la donacion de gametos. aportes a la discusion de la ley.
La fertilización asistida lleva más de tres décadas en el mundo y en los últimos años estuvo marcada por dos logros de la ciencia: 1) la posibilidad de la donación de ovocitos (en los 80s), que permitió a las mujeres una opción que antes sólo era posible para los hombres; y 2) el desarrollo de las técnicas de criopreservación, con lo cual se pudo distanciar el momento de la obtención de los gametos (óvulos y espermatozoides) del de la fecundación, hecho que favorece la donación anónima y evita el encuentro entre donante y receptor. Estos avances todavía no tuvieron el debate necesario en nuestro país y no existe -salvo en Provincia de Buenos Aires- una legislación acorde con la nueva realidad. En momentos en que en el Congreso se debate un proyecto de ley nacional, la médica psiquiatra Luisa Barón, especialista en fertilidad y presidenta de la Fundación para la Investigación Médico-Psicológica (Impsi), plantea aquí el dilema que comienza a verse en los consultorios: la necesidad de que la donación de gametos deje de ser anónima. Así lo explica: “De manera cada vez más frecuente, los padres que se sometieron a un tratamiento por donación de gametos cuentan la verdad a sus hijos. El punto crucial es cuando estos jóvenes comienzan a sentir la necesidad de conocer sus orígenes -a veces frente a su propia maternidad y paternidad- porque esto no es algo posible en países en que, como Argentina, la donación es anónima.
¿No hay registros? Sí. Los donantes se someten a estudios y sus datos quedan registrados en los centros de fertilización, pero los únicos que pueden acceder a esta información son los médicos que están al frente de los tratamientos quienes, por otra parte, son los que realizan la selección del donante. La mujer o la pareja que decide concebir un hijo bajo estos procedimientos se somete y confía plenamente en la decisión del especialista, pero, en muchos casos, con el paso del tiempo, los médicos cambian de clínica o de país y los datos se pierden. Yo recuerdo que, al principio, todos pensábamos que el anonimato era algo bueno porque protegía la información y la gente se animaría más a donar óvulos y espermatozoides. Por ese mismo criterio, nunca se incentivó a los pacientes a conocer la identidad del donante. No pensamos que esos bebés iban a crecer y que, como todo el mundo a determinada edad, iban a querer saber sobre sus orígenes.


¿Los padres no quieren tener información sobre el/la donante? Las parejas llegan a la consulta con un estado de profunda tristeza, estrés, preocupación y desorientación y la sola idea de saber sobre la donante les produce más angustia. Sienten muchas cosas: competencia; temor a sensibilizarse y a crear una ligazón con ella; miedo a que esa mujer pueda tener algún reclamo de filiación. Y esto es un error basado en confundir la fertilización asistida con la adopción, cosas que no tienen ninguna relación porque la legislación argentina no deja ningún lugar a dudas: es madre quien engendra a su hijo y lo lleva en el vientre hasta el parto.
¿Las donantes pueden desear un contacto con la familia? No. Justamente hace unos años hice un estudio con setenta mujeres donantes para averiguar, por un lado, qué las había motivado a donar sus ovocitos y, en segundo lugar, si querían saber algo del destino de su donación. Los resultados fueron interesantes. En su mayoría, no querían saber nada. Sólo un pequeño porcentaje quería saber si su donación había tenido el resultado feliz de un embarazo.
¿Por qué la donación es paga? La donación de espermatozoides es antiquísima -de finales de 1800-y siempre fue paga porque el hombre nunca quiso revelar su problema para fecundar y pagó para mantener el anonimato. En 1986 se hizo posible la donación de ovocitos y se incentivó a las mujeres a que donaran mediante pago. Yo fui parte de aquella discusión y, en un principio, no estaba de acuerdo con que fuera pago. Pero, estudiando el tema en terreno me di cuenta de que el pago permite cerrar un trato. Más que donación es un intercambio: dos personas que intercambian, en lo simbólico, algo que no tenían y el resultado es un ´no nos debemos nada´.
¿Hay en el mundo experiencias exitosas de donación que no sea anónima? Casi todos los países sajones, comenzando por los Estados Unidos. En Australia y Nueva Zelanda hoy es obligatorio revelar la identidad de los donantes y pueden ser seleccionados a través de agencias debidamente reguladas. Antes de que se reglamentara la ley había cierta resistencia -como en Argentina-porque se temía que disminuyera la cantidad de donantes. Pero esto no sucedió: en lugar de bajar la cantidad de donantes, los hubo de otra calidad: hombres y mujeres que ya tenían hijos, donde la cuota de altruismo superaba las necesidades económicas. Por eso creo que la ley que se sancione debería fijar que todo donante debe estar dispuesto a aportar datos, como por ejemplo, su mapa genético para que esos chicos, nacidos por fecundación asistida, tengan las mismas oportunidades de salud que los otros hijos.