lunes, 9 de mayo de 2011

MÁS DE 100 PERSONAS AL AÑO PIDEN NO ALARGAR SUS VIDAS EN CASOS IRREVERSIBLES

  Fuente: diariodetarragona.es
JOAN MORALES |
«Pido no prolongar la vida por si misma si no se dan los mínimos que resultan de los apartados precedentes (la posibilidad de comunicarme y relacionarme con otra personas, el hecho de no sufrir dolor importante y la posibilidad de mantener una independencia  funcional suficiente que me permita ser autónomo), cuando la situación es irreversible». Éste es uno de los principios básicos del documento de voluntades anticipadas, un testamento vital que cada año firman más personas en la Unidad de Bioética del Hospital Sant Joan de Reus, un servicio que se puso en marcha en el año 2005.
En la actualidad, y según explica la presidenta del Comité de Bioética del centro hospitalario reusense, la oncóloga Anna La fuerza, «tratamos entre tres y cuatro casos por semana, de personas que se interesan por firmar el documento de voluntades anticipadas. De estas, un 80% acaban firmándolo».


El núcleo de este documento es la importancia que quien lo firma le da a la calidad de vida. Es por ello que, en el supuesto de que se produzca una enfermedad irreversible que lleve a una muerte rápida, un estado vegetativo o un estado de demencia grave, la persona que lo firma no quiere que se le alargue la vida por si misma.
La doctora La Fuerza quiere dejar claro que «no debemos confundir la eutanasia con las voluntades anticipadas. En lo primero existe una voluntad directa de matar, mientras que en el segundo supuesto se trata de evitar que una persona muera, por ejemplo, ahogándose o desangrándose». A pesar de que los médicos puede objetar ante un  caso en el que se hayan firmado las voluntades anticipadas, no acostumbra a suceder. «La mayoría acepta la voluntad de la muerte digna por parte del paciente», comenta la presidenta del Comité de Bioética del Hospital Sant Joan. No obstante, también es cierto que a la hora de dejar de suministrar alimentación sí que pueden producirse algunas reticencias, «porque al médico le cuesta aceptar que tiene que dejar de alimentar a una persona», asegura  Anna La fuerza.
Aunque la mayoría de personas que firman el documento de voluntades anticipadas son mayores, «también, cada vez más, vienen parejas jóvenes que quieren tener las voluntades anticipadas. Además, casi todas (en un 90%) no tienen ninguna enfermedad», comenta la doctora La fuerza.
En este testamento vital también se deja claro que no se prolongará inútilmente y de manera artificial la vida; que se suministrarán los fármacos necesarios para paliar al máximo el malestar, el sufrimiento psíquico y el dolor físico; que se garantizará la asistencia necesaria para procurar a la persona una muerte digna y que no recibirá tratamientos de apoyo y terapias no contrastadas que no demuestren efectividad o que sea inútiles en el propósito de alargar la vida del paciente. Además del documento de voluntades anticipadas, la Unidad de Bioética del Hospital Sant Joan de Reus también atiende diferentes consultas sobre donación de órganos, interrupción del embarazo, etc.
Discusión de casos clínicos
El Comité de Bioética del Sant Joan se reúne una vez al mes para tratar casos clínicos y se toman decisiones. «Siempre son orientativas, pero nunca vinculantes», comenta su presidenta. También se lleva a cabo formación entre médicos, enfermeras y psicólogos.